...Una se sento en el pasto acariciandolo nunca habia sentido un verde más suave que ese, la otra toco las murallas humedecidas y duras que llevan años alli como gigantes en reposo, la otra prendio un cigarro y se dejo acariciar por el viento. Las tres se miraron, la noche habia llegado, luces a lo lejos de la ciudad, no querian regresar depues de sentir tanta paz. Una rafaga de viento las envolvio a cada una un deseo les concedio, Una pidio vivir felizmente con su amado, la otra pidio más confianza en si misma, y la ultima pidio que el ser que ella amaba fuera feliz. El viento les contesto:
-No puedo concederos vivir felizmente con tu enamorado, pues eso ya es así, tu lo haces feliz a él, y él a ti, su compañia mutua sera la clave de su vida y felicidad. No puedo concederos más confianza en ti misma de la que ya tienes, solo mira en tu interior y encontraras esa fuerza que siempre has tenido. Y a ti..
(dijo mientras la tercera niña soplaba la ultima bocanada de humo) la felicidad de aquel solo sería posible si tu me das algo a cambio.
- Yo acepto cualquier sacrificio con tal que él sea feliz.
- Deberas ser viento ¿Estas dispuesta a dar tu vida por su felicidad? si es así, y lo deseas desde tu corazón salta desde la orilla de este monte y grita su nombre.
Ella retrocedio unos pasos y corrio como nunca había corrido llego a la orilla del acantilado y salto, grito el nombre de quien ella amaba, se elevo unos segundos en el aire y desvanecio entre los colores de la noche. Un viento jugueton envolvio a las niñas. Ahora solo quedaban dos.
3.9.07
Las niñas y el viento
Entrada ya la tarde, un poco cansadas un poco desencantadas, se subieron al taxi algo perdidas. Arriba del vehiculo se internaron en esos parajes, cada vez subia su asombro, era miles de tonos de verde, uno sobre el otro, vivos, claros, oscuros, verdes azulados, dulces, celestiales. Como soldaditos enfilados para una guerra desfilaban los arboles en las colinas, los amarillos opacos por la luz de noche aparecian como grandes explosiones. Seguía la avanzada, vieron cisnes jugar en el agua, y los cerros con niebla que parecian algodones de azucar lanzados sobre los soldados. Es el final del camino, se internaron en el fuerte, la noche estaba pronta a llegar, miraron el mar, el rio y el cielo, todos eran uno, se erigian hacia el infinito sin distincion el uno del otro, el viento golpeaba sus
caras. Una se sento en el pasto acariciandolo nunca habia sentido un verde más suave que ese, la otra toco las murallas humedecidas y duras que llevan años alli como gigantes en reposo, la otra prendio un cigarro y se dejo acariciar por el viento. Las tres se miraron, la noche habia llegado, luces a lo lejos de la ciudad, no querian regresar depues de sentir tanta paz. Una rafaga de viento las envolvio a cada una un deseo les concedio, Una pidio vivir felizmente con su amado, la otra pidio más confianza en si misma, y la ultima pidio volver a amar. El viento les contesto:
- No puedo concederos sus deseos, pues ya son realidad, o los seran...
Les revolvio los cabellos y se elevo confundiendose con la noche. El silencio llego, las tres enmudecidas arrodilladas en el suelo, se miraron.
-¿Vamos?
- Si, vamos...
caras. Una se sento en el pasto acariciandolo nunca habia sentido un verde más suave que ese, la otra toco las murallas humedecidas y duras que llevan años alli como gigantes en reposo, la otra prendio un cigarro y se dejo acariciar por el viento. Las tres se miraron, la noche habia llegado, luces a lo lejos de la ciudad, no querian regresar depues de sentir tanta paz. Una rafaga de viento las envolvio a cada una un deseo les concedio, Una pidio vivir felizmente con su amado, la otra pidio más confianza en si misma, y la ultima pidio volver a amar. El viento les contesto:
- No puedo concederos sus deseos, pues ya son realidad, o los seran...
Les revolvio los cabellos y se elevo confundiendose con la noche. El silencio llego, las tres enmudecidas arrodilladas en el suelo, se miraron.
-¿Vamos?
- Si, vamos...
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