La noche tibia de Valparaíso me encontró con unos ojos, esos malditos ojos, y si bien no eran tus ojos me los recordaron. Me acorde de aquellos redondos y casi olvidados espejos de tu alma incomprendida. Mis pasos se hicieron pesados del solo recordar todo lo que alguna vez dijiste de mi, todo lo que alguna vez odiaste de mi, todo lo que alguna vez dijiste amar de mi. La siento en mi cabeza, crece y la detesto, siento culpa sin haber cometido delito alguno. La música suena cada vez más fuerte y las luces multifloras crean formas en las murallas de piedra, me acuerdo de tus previsoras palabras, de como sabías exactamente que era lo que iba a hacer, es que fue tanto tiempo el pasado juntos, que predecías (y aún lo haces) cada uno de mis movimientos.
Prendo un cigarro y bebo del vaso un largo trago de amarga cerveza, pretendo olvidar lo inolvidable en ese punto, la gente baila y me pierdo entre las frases de las canciones que rebotan en mi mente sin dejar huella alguna. Tus palabras exactas acerca de lo que que yo haria con mi vida después de ti aparecen rimbombantes entre mis recuerdos ¡te detesto!
Bebo otro trago, para aminorar esta culpa, se disipa algo, la cabeza pesa menos, caminamos hacia lugares desconocidos, con esta tropa de gente nueva y vieja, rio y fumo cada cigarro como si fuera el ultimo, el humo baila cerca de mis ojos, haciéndolos rojos, tengo rabia, no se porque odio que hayas sabido tanto de mi.
Llegamos a otro lugar, ya estoy chata de estar sentada, estoy cansada, aburrida, deseperada, todavía siento mi cabeza pesada, tengo que dejar ir las cosas, hay que desprenderse, bebo de una botella sin fondo, fumo de un cigarro como si fuera el porro más alucinógeno que haya inhalado, doy tantas vueltas que me mareo, rio hasta que mis entrañas duelen de tanto agitarse.
. . .
¿Que era lo que no quería sentir? ... CULPA, ya no siento culpa, me doy cuenta por millonésima vez que estoy donde quiero estar, haciendo lo que quiero hacer, con quien yo quiero hacerlo. A veces sigo siendo una imbecil. Sigo bebiendo, sigo fumando, ya no siento el peso de mis pasos, mi cabeza ya no es un yunque, la noche avanza, la música suena más fuerte. Mi cuerpo se contonea con los compases sonoros y los destellos, solo veo risas a mi alrededor, no siento nada más que los bajos de aquella canción que ahora recuerdo entre pensamientos.
De pronto una mañana en una cama que no es ni la mia, ni la de mi amante, es simplemente una cama que me dejo dormir tranquila sin pedir nada a cambio. El efecto de todo pasa, no hay mas alcohol que tomar, ni más cigarros que fumar, ni más canciones que bailar, ha llegado la tarde incluso, soleada brillante, lo peor para alguien en mi estado, el cansancio me llega de repente aunque he dormido 7 horas... No más culpa, no siento culpa de ser predecible, no me importa que sepas todo lo que hago, ahogue todo eso ayer con cerveza y humo, con bailes y risas, muerto en mis pensamientos, enterrado de por vida, desterrado de mis sueños, porque pensar en ti hasta ahora solo me producía rabia y desde hoy me produce indiferencia, prometo no sentir culpa de nuevo.
No más culpa.
Prometo no volver a pensar en ti!
Llegamos a otro lugar, ya estoy chata de estar sentada, estoy cansada, aburrida, deseperada, todavía siento mi cabeza pesada, tengo que dejar ir las cosas, hay que desprenderse, bebo de una botella sin fondo, fumo de un cigarro como si fuera el porro más alucinógeno que haya inhalado, doy tantas vueltas que me mareo, rio hasta que mis entrañas duelen de tanto agitarse.
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¿Que era lo que no quería sentir? ... CULPA, ya no siento culpa, me doy cuenta por millonésima vez que estoy donde quiero estar, haciendo lo que quiero hacer, con quien yo quiero hacerlo. A veces sigo siendo una imbecil. Sigo bebiendo, sigo fumando, ya no siento el peso de mis pasos, mi cabeza ya no es un yunque, la noche avanza, la música suena más fuerte. Mi cuerpo se contonea con los compases sonoros y los destellos, solo veo risas a mi alrededor, no siento nada más que los bajos de aquella canción que ahora recuerdo entre pensamientos.
De pronto una mañana en una cama que no es ni la mia, ni la de mi amante, es simplemente una cama que me dejo dormir tranquila sin pedir nada a cambio. El efecto de todo pasa, no hay mas alcohol que tomar, ni más cigarros que fumar, ni más canciones que bailar, ha llegado la tarde incluso, soleada brillante, lo peor para alguien en mi estado, el cansancio me llega de repente aunque he dormido 7 horas... No más culpa, no siento culpa de ser predecible, no me importa que sepas todo lo que hago, ahogue todo eso ayer con cerveza y humo, con bailes y risas, muerto en mis pensamientos, enterrado de por vida, desterrado de mis sueños, porque pensar en ti hasta ahora solo me producía rabia y desde hoy me produce indiferencia, prometo no sentir culpa de nuevo.
No más culpa.
Prometo no volver a pensar en ti!