23.12.07

Decirlo

El sonido del bajo hacía temblar mis oídos, el ambiente embriagante de esos lugares que se visitan solo de noche parecía no dar cuenta de nada más que un montón de personas que se mueven al son de la música. Tu mirada perdida en algún lugar de tu mente, la cual veía solo a ratos cuando las multicolores luces jugaban cerca e tu rostro, había entre nosotros una distancia más grande de la aparente. Estabas tan solo ahí, tan cerca mio, a pasos de mi, y yo me sentía mas lejos que nunca, como si tu rostro se desvaneciera en el mas lejano horizonte, tus facciones que apenas distinguía, tus ojos que apenas me miraban. "tu eres tu y yo soy yo" una de las tantas frases que nos hemos dicho en este tiempo, tu sabes quien eres tu y yo se quien soy yo, pero ¿Que somos el uno para el otro? ¿somos perfectos amigos?¿perfectos amantes? ¿perfectos extraños que se frecuentan en las noches? Mi problema es como decirlo, como decir lo mucho que significas para mi, lo bien que me siento contigo, y lo acongojante que es sentir que yo para ti no soy mas que un lastre de carne que abriga las noches solitarias, como decirlo mientras me miras a los ojos con tanta convicción de que yo soy nada para ti. No es fácil decirlo, mis palabras se atragantan en mi garganta, mientras me hablas, quiero gritar fuera de mi misma para que escuchen todos y nadie al mismo tiempo, tu eres lo más dulce que tengo, lo que me quita el sueño en la noche y me hace soñar en el día. que ganas me dan de enterrarme un puñal en la garganta para que las palabras fluyan fuera de mi sin parar, como torrente, como lluvia.
Y sin embargo aquí estoy, callada, sin saber por donde empezar, mis labios lentamente se abren mientras por mis cuerdas vocales empieza a retumbar el viento, antes de pronunciar la primera palabra, me quite los miedos, y me dije "debo DECIRLO" solo eso decirlo de una puta maldita vez, aunque sea la ultima...
"te quiero"


Las luces de los faroles alumbraban el camino, ese que tome contigo esa noche en que te lo dije, y si ahora no me recuerdas, no importa solo importa que yo lo dije, sin miedo sin pudor sin arrepentirme, sin des decirme, recuerdo aún esa noche y su desenlace, decirlo fue mi puñal en la garganta, las palabras fluían de mi tan sinceras y tan convencidas como las primeras. Al final todo resulto como debía resultar.

10.12.07

Bitacora de una Jumbista (2)

"Jumbista" termino nuevo que ha entrado en mi vocabulario, junto con tantos otros que ya son parte del argot que utilizo, cada vez que me pongo ese delantalcito verde. Lo primero, ese termino le leí, en un folleto, un tríptico en realidad, llamado "ahora eres un jumbista" mientras esperaba con ansias que la Señora "Diosa de los recursos humanos" encontrara el tiempo para atenderme a mi y a una colega, en atendernos. Un tríptico lleno de caras felices, y de tu ahora eres parte de la gran familia jumbo, gracias por someterte al régimen de los empleados de Cencosud, todo por obtener un par de monedas, que volaran de mis manos tan pronto llegue el chequicito de pago. Era el segundo día y me jefecito ya nos había dando el Don Pichulazo por no traer nuestras identificaciones, las cuales consisten de un papel con mi nombre colgando de un bolsillo, cercano a mi seno izquierdo, para lo cual al final del turno había que hablar con la Señora esta, para que nos diera tales identificaciones. Mis pies hinchados, mis ojos que se caían, y con contrato de trabajo en mano, porque para mi dicha y haciendo gala de mis conocimientos adquiridos en Derecho del Trabajo y la Seguridad Social 1 además tenía que pelear porque tenía errores, esperamos sentaditas a que nos atendiera, cuando por fin se abrío su puerta para nosotras, se coló un señor de bata blanca al parecer para hablarle de quizás que pelotudes vio en la tele en la noche anterior. Al fin nos atendió, arreglo mi contrato y nos mando a otra oficina para las nuestras identificaciones. claro que el loco que atendía ahí se fue a dar una vuelta al centro de viña a pie, porque no solo no estaba sino que volvió a la hora después de su supuesta ida al baño. Dos horas y media más tarde de mi horario de salida, llegue a mi habitación, saque mi delantal verde, mezcla de parvularia y de domestica (léase sin ofender a nadie) y lo mire fijamente, el verde definitivamente no es mi color, y ordenar no es una de mis aptitudes, pero de todo se puede aprender un poco, ese día fue una prueba a mi paciencia, como lo serán tantos más este mes o lo que queda de el. La vida es muy corta para vivirla enojada por weas.