25.9.09

El suelo tiene sed

Mi cabeza ya no da más de esto, que voy a hacer, simplemente no hay salida, los pensamientos se avalanzan en mi mente, todas las cargas que tengo se me viene encima como un alud de barro mental, no puedo caminar, no puedo hacer nada más que fumar, doy vueltas en círculos imaginarios, mi cabeza solo quiere explotar, la angustia me carcome el alma, mis manos sudorosas tiritan, aunque estoy acostada no paro de tiritar, miro el techo buscando una respuesta, El dolo fue mio, soy yo la causante de toda esta mierda que me ahoga en este momento, el dedo lo apunto yo hacia mi misma, el dolor de ser yo lo peor que existe no lo soporto. Soy una imbécil, una estúpida, no aprendo con nada, no se como voy a mirar a mi madre a los ojos y pedirle que confié en mi una vez más, es que no puedo, no lo soporto, no sobrevivire a que de nuevo me mire con desilusión, es egoísta de mi parte lose querer separé de ese dolor, pero mi espíritu combativo ya no existe, soy solo una carcasa que trata de sobrevivir a la inmensa soledad en la que se han convertido mis días, me siento tan a la deriva, no tengo norte, simplemente sigo caminando, porque temo a caer aun más profundo si me detengo, no se donde voy, no se donde estoy, mi mente sigue sin detenerse en esos ojos verdosos de madre, vidriosos y triste llenos de tanta inmensidad.


No puedo seguir así, sentencio, no hay apelación para esto, simplemente no puedo seguir, no puedo soportar este ruido en mi mente que no cesa, que no se detiene, maldita sea, he ahí brillante y punte agudo, brilla entre toda la nebulosa que me rodea, me llama, me tienta, se ve tan puro, tan tranquilo, tan helado, tan bello, ahí lo quiero lo deseo, lo necesito...

... Lo sostengo con ganas sobre mi muñeca izquierda, se ve aun mas precioso, lo presiono con fuerza y sin miedo, y lo veo interrumpir en mi piel blanca de manera brusca y repentina ¡que bello es el color de la sangre! siento la punzada, siento el filo como una abofeteada a mi brazo, pero ese dolor no se compara a la desesperación que tengo de ver a mi madre de nuevo, no quiero verla, no quiero estar cuando lo sepa, no quiero escuchar los lamentos de la imagen que nunca fui...
Y estoy ahí, sola en el suelo continuo mirando el techo, y cierro los ojos en un sueño, en un sueño donde floto ligera sobre un rio, calmo y tranquilo, es un sueño del que no quiero despertar jamas... me pierdo en los parajes... al abrir los ojos veo mi cuerpo en el frió suelo, mis ojos abiertos y apagados, y sin embargo mi rostro sonríe...

... la sangre fluye libremente, corre como si hubiera estado queriendo salir hace mucho tiempo, se mete por cada uno de los poros del piso, lo cubre todo con un manto que pierde brillo con el tiempo, allí estoy mirándome, me siento tan ligera, flotando... Que raro es mirarse a uno mismo, no es lo mismo que el espejo... pareciera que el suelo tiene sed, por más que fluye rápida e intenta escapar lo más lejos de mi cuerpo, el suelo la atrapa, la congela, la inmoviliza, quizás trata de evitar lo inevitable, ya que la sangre ha dejado mi cuerpo, es al fin libre de esta prisión de carne, y así yo también soy libre, y floto hacia la nada, y mi mente olvida todo...

Piensa en tu madre y dejate caer

1 comentario:

  1. 1) "alud de barro mental": me gustó la frase, me imaginé un alud terrible de materia gris, cayendo sobre las laderas del cerebro.

    2) ¿Es sólo un narrador, a pesar de narrar en primera persona, o el narrador eres tú? Si es así, hay que conversar.

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