21.5.10

Sr. Horacio Barrera

A las 9:00 A.M. en una casa en Playa Ancha, el Sr. Horacio Barrera abre los ojos y mira el techo de su pieza, inmóvil por unos minutos decide levantarse, se sienta en la orilla de la cama se pone sus pantuflas café moro y comienza su rutina diaria. Va al baño y mira su rostro en donde los años han dejado huella, surcos de experiencia que marcan su rostro, en donde una vez sus cabellos resplandecían color negro azabache y que hoy solo queda un gris aguado con los años. Le toma exactamente 14 minutos para ducharse, otros 10 en afeitarse y unos 16 minutos en decidir que vestir y ponérselo, una ultima mirada al espejo para asegurarse que todo esta en orden. Se dirige luego a la cocina en donde llena la tetera de agua y la pone a hervir, tuesta 2 panes del día anterior y les pone mantequilla y una torreja de jamón a cada una. Vierte el agua caliente sobre una vieja taza, que tiene tantas trizaduras como arrugas en la cara de don Horacio, una bolsa de té y un poco de leche, prende la televisión y toma su desayuno sentado en la mesa de la cocina. En la televisión se percata de un gran detalle, hoy es su cumpleaños, son ya 76 años desde el día que nació, allá en Coquimbo, recuerda el olor al mar, los alaridos de su madre y las manos llenas de sal de mar. Se acordó de su querida Eduvigis, ya habían pasado 9 años desde su muerte.
Limpia todo cuanto había ocupado, como siempre, y en ese momento mira el retrato de su difunta señora, sonriendo le y decide cambiar de rutina, saca un viejo maletín del ropero y lo llena de los más variados objetos, un libro, el retrato de su señora, una bufanda, dos paquetes de dulces sunny, un rosario, una petaca de pisco, y lo que queda de una cajetilla de cigarros guardada hace años, y por supuesto fósforos. Sale de su casa determinado, y pregunta a la primera micro que ve pasar :
-"va a la playa"
-"no, caballero tiene que tomar la que va a las torpederas, también pasa por acá"
- "Gracias"

 Espero paciente, tomó la micro correcta, se sentó junto a la ventana y disfruto el corto pero colorido viaje, se bajo antes de lo presupuestado, pues prefirió ir a la playa San Mateo, se saco los zapatos y disfruto la arena entre sus pies, se hecho y miro al cielo y al horizonte, tuvo problemas al tratar de encender el cigarro, hace tanto tiempo que no lo hacia que pareció haber olvidado como, pero pudo hacerlo, de cuando en cuando se comía un dulce sunny os favoritos de su señora pero detestados por él, abrió la petaca y se dedico a leer el libro durante un buen rato. Se recosto y sin darse cuenta se quedo dormido. Al despertar el sol se dirigía con furia al horizonte, estaba atardeciendo, metió todas las cosas en su maleta y camino por la playa por aproximadamente 20 minutos.
Miro al horizonte, sacó la bufanda del maletín, se la puso al cuello y comenzó su último viaje, se interno en el mar con maleta y todo, y se propuso, no dejar de caminar. Es así que con cada paso más se adentraba en un viaje sin retorno, camino hasta perderse en el mar, sin dejar de mirar al horizonte.
 Eran las 07:05 P.M, cuando un corazón viejo dejó de latir en este mundo y empezó su vuelo más allá del horizonte, a un espacio sin tiempo.

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